En el ataque al templo de Santa Anita, en Guachochi, las balas impactaron a la imagen de Cristo y dejaron sus marcas en el muro, detrás del altar.
Así habla el padre Enrique Urzúa, quien compartió un mensaje el que ruega a los grupos criminales, que dejen las armas, en el nombre de Dios.
“El mejor termómetro social es la calle”
25 febrero, 2026