La organización “Retén Ciudadano” cerró las calles del centro de la ciudad y colocó un ataúd en la entrada sur del Palacio de Gobierno, como protesta por lo que consideran es un mal servicio de transporte público tanto en la capital como en otras ciudades del estado.
Encima del ataúd, que tapaba la entrada del Palacio de Gobierno por la calle Aldama, se podía leer un mensaje escrito en una cartulina que decía “El diálogo está muerto”, como acto de reclamo porque no han recibido atención de las autoridades ni se les ha tomado parecer en las decisiones en materia de movilidad urbana.

Las tres calles alrededor del Palacio de Gobierno: Aldama, Venustiano Carranza y Juárez, que suelen tener un denso tráfico vehicular y peatonal y son paso del transporte urbano, quedaron paralizadas a causa del reclamo de una organización que, desde hace años, hace plantones y actos de protesta los días jueves de cada semana.
En otras ocasiones, su centro de acción era el edificio “Héroes de la Reforma”, donde se aloja la Secretaría de Hacienda estatal, en protesta por el costo de la Revalidación Vehicular, cuyo monto consideran ilegal e inconstitucional.
La maestra Rocío González, una de las voceras de la protesta, expuso que la movilización inició desde el jueves pasado, cuando exigieron se les respetara el derecho de audiencia con el secretario general de Gobierno. Al no recibir una respuesta positiva, decidieron cerrar el centro de Chihuahua.
Señalaron los manifestantes que, aunque llevan años protestando por el mal servicio y en contra del llamado “tarifazo”, que fue el incremento a la tarifa de transporte, las únicas audiencias que han obtenido de parte del Gobierno del Estado es con funcionarios de cuarto o quinto nivel, con muy poca capacidad de decisión.
Y aunque los integrantes de Retén Ciudadano enfatizaron que no se trata de un acto para dañar la imagen del secretario De la Peña con miras a su probable candidatura a la Presidencia Municipal de Chihuahua, el embotellamiento que causaron durante este jueves causó molestias, recamos, claxonazos y todo tipo de expresión de repudio, tanto hacia los bloqueadores como a las autoridades.







