El ataque militar de Estados Unidos e Israel contra Irán generó una ola de reacciones en la comunidad internacional, marcada principalmente por llamados a evitar una mayor escalada y retomar la vía diplomática.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) lamentó los hechos y advirtió que en los conflictos armados los civiles son quienes enfrentan las peores consecuencias. El organismo hizo un exhorto a respetar el derecho internacional y privilegiar el diálogo.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, expresó preocupación por el impacto regional del ataque y pidió a Irán entablar negociaciones de buena fe respecto a sus programas nuclear y balístico. Asimismo, solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para analizar la situación.
Macron, junto con el primer ministro británico Keir Starmer y el canciller alemán Friedrich Merz, emitió una declaración conjunta en la que condenaron acciones que puedan desestabilizar la región y reiteraron su compromiso con la protección de civiles y la estabilidad en Medio Oriente.
En otras partes del mundo, gobiernos y bloques regionales adoptaron posturas diversas, aunque en su mayoría coincidieron en la necesidad de contener la violencia y evitar que el conflicto derive en una guerra de mayor alcance.
Las reacciones reflejan la preocupación global ante el riesgo de una expansión del conflicto y sus posibles repercusiones en la seguridad internacional y la economía mundial.