“México vive tiempos difíciles, con signos preocupantes de violencia, inseguridad, pobreza, violación a los derechos humanos, crimen organizado y otras plagas que dañan gravemente la convivencia social”, aseguró la jerarquía de la Iglesia católica.
Por ello, llamó a la sociedad, los poderes políticos, económicos y a los gobiernos a trabajar en conjunto para transitar hasta convertir a la República Mexicana en un lugar en que sus habitantes se sientan contentos y seguros.
Asimismo, pidió a las autoridades ofrecer vías de desarrollo para que los mexicanos mejoren su calidad de vida.
“Los obispos mexicanos, reunidos esta semana en asamblea plenaria, nos recuerdan qué es lo que espera Jesús de nosotros en este momento de la historia, y lo han hecho con esa palabra de aliento que proviene del Espíritu Santo y que permite mirar claramente pese a la bruma del camino, dijo.
“La Iglesia católica —como lo han dicho nuestros pastores— continuará trabajando para que la paz ocupe el lugar de la violencia, la rivalidad abra paso a la reconciliación y el egoísmo a la caridad, para que la unidad supere a la división, la verdad a la mentira, la justicia a la impunidad y la vida a la muerte”, indicó.
La Arquidiócesis reconoció que por ser una institución que conoce los pesares de los mexicanos tiene la responsabilidad de atender a ancianos abandonados, enfermos desahuciados, personas en situación vulnerable y niños, jóvenes y familias afectadas “por estos tiempos de desánimo”.
Sin embargo, pidió a quienes no forman parte a no caer en la desesperanza y el desánimo, sino a unirse.
A un año de las elecciones presidenciales, señaló en el editorial Desde la Fe que son tiempos en los que la polarización incrementa, por lo que la Iglesia católica tiene como labor erradicar cualquier actitud conflictiva y separatista, sin caer en ofensas o señalamientos innecesarios.
“La Iglesia tiene claro el camino para alcanzar la paz en México y está haciendo lo propio en cada diócesis, en cada provincia eclesial y a nivel del episcopado. (…) Es necesario regar estas semillas con el trabajo de todos para hacer que den fruto y que surjan más semillas de paz desde la sociedad, los gobiernos y los poderes político y económico. La tarea no es sencilla de realizar y requiere el compromiso de todos para trabajar en conjunto”, subrayó.