La camioneta en la que se transportaba al presidente, Andrés Manuel López Obrador, tuvo que forzar su salida del estacionamiento del Gimnasio del Colegio de Bachilleres ante el bloqueo humano de migrantes, activistas y medios de comunicación.
Cuerpo a cuerpo, los contingentes del Gobierno Federal y los civiles se trabaron en una lucha de por lo menos cinco minutos, hasta que el convoy pudo salvar a los manifestantes que exigían que se detuviera para exponerle sus problemáticas al mandatario.
Sonriendo y con la ventanilla de la camioneta abajo, López Obrador saludó a funcionarios federales que formaron un escudo para abrirle paso.
Los migrantes y los activistas no pudieron darle a conocer sus inquietudes.








