La petición de apoyo de Estados Unidos a México en el caso del presunto secuestro de Nancy Guthrie no es casual ni protocolaria. Se trata de una desaparición que, por el perfil de la víctima y el contexto del caso, escaló rápidamente a un asunto de seguridad binacional.
Nancy Guthrie, de 76 años, fue reportada como desaparecida en Tucson, Arizona. De acuerdo con los primeros reportes, su vivienda presentaba signos de allanamiento, lo que llevó a las autoridades a manejar desde el inicio la hipótesis de un secuestro. Hasta ahora, no se han dado a conocer detenciones, exigencias de rescate ni pruebas de vida.
El caso adquirió una dimensión nacional en Estados Unidos debido a que Nancy Guthrie es madre de Savannah Guthrie, una de las periodistas más reconocidas de la cadena NBC News, lo que incrementó la presión mediática y política para obtener resultados rápidos.
Ante la falta de avances concluyentes y la posibilidad de que los responsables hayan cruzado fronteras o cuenten con redes fuera del territorio estadounidense, el Federal Bureau of Investigation solicitó cooperación directa con autoridades mexicanas, en particular con el equipo de seguridad encabezado por García Harfuch, conocido por su experiencia en investigaciones complejas y de alto impacto.
La solicitud de apoyo refleja, además, una realidad operativa: cuando existen indicios de movilidad transfronteriza, Estados Unidos recurre a los canales de cooperación con México para rastreo de personas, intercambio de inteligencia y seguimiento de posibles vínculos criminales.
Hasta el momento, las autoridades mantienen abiertas todas las líneas de investigación, mientras el caso continúa generando atención pública y reforzando la coordinación bilateral en materia de seguridad.