Corredores fronterizos acudieron el pasado fin de semana a correr un medio maratón a Guadalajara, pero al terminar el evento se toparon con una ciudad paralizada, vehículos incendiados, hombres armados y con la sorpresa de que quedaron a su suerte, ya que sus anfitriones optaron por retirarse para protegerse de la violencia.
María, como se identificó una residente de El Paso de origen juarense, platicó a Norte Digital que ella y sus compañeros tenían el vuelo de regreso a Ciudad Juárez hasta las 10 de la noche del domingo, pero ante la tensa y peligrosa situación optaron por partir al aeropuerto desde antes del mediodía, pero no encontraron transporte alguno para hacerlo.
“Estuvo increíble, amo Guadalajara , es una ciudad hermosa, igual que su gente, pues ahí le va, llegamos temprano, a gusto, como la mayoría de los corredores nos echamos una calentadita antes de iniciar”, cuenta a través de una plática a través de WhatsApp.
El evento, dice, comenzó un poco más tarde de lo que había sido programado, cree como a las 7 se dio el banderazo y había un gentío impresionante, calcula unas 30 mil personas.
Menciona que desde el inicio de la carrera se le perdieron sus compañeras, pero no le tomó importancia porque cada una hace su carrera y tiene objetivos personales, pero ya sabían que al termino se encontrarían.
“Arrancamos, 21 kilómetros de pura felicidad, estuvo pesado, bajadas y subidas, puentes, vados, pero espectacular, la banda tocando ‘La Chona’, ‘La Boda del Huitlacoche’, hasta ‘Eye Of the Tiger’ con banda”, comenta.
Solo en México, cavila, se ven y oyen esas cosas.
Al terminar su ruta, fueron por un masaje descontracturante, entonces se dieron cuanta de que algo no estaba bien.
María cuenta que vieron a los terapistas recogiendo sus camas, les dijeron que tenían que retirarse por amenazas y por los bloqueos de los narcos, así que emprendieron el comino a su hotel para bañarse, cambiarse, almorzar y descansar.
Sin embargo, sus planes no fueron posibles porque en el camino comenzaron a ver vehículos quemados, mucho movimiento de la Policía, todos los lugares cerrados y hasta el tren eléctrico urbano había dejado de funcionar.

Llegaron a su hotel caminando, se bañaron y salieron a buscar algo para almorzar, lo que ya no pudieron hacer.
“Los señores del mercado nos dijeron ‘vayan y enciérrense, ahorita todo está muy caliente y se va a poner peor porque los militares acaban de matar a un narco”, cuenta.
Cuando el grupo de fronterizos regresaba al hotel, al paso les salió un hombre armado, pero en vez que quedarse paralizadas, comenzaron a correr a donde estaban hospedadas.
“Llegamos asustadas mis dos compañeras y yo, el hotel también tenía las puertas cerradas, nos abrieron, empezamos a ver noticias, a localizar a otros corredores de Juárez para ver si nos podían dar ‘ride’ al aeropuerto porque los taxis, Uber, camiones, metro, nada estaba funcionando, nadie quería salir de sus casas”, platica.
Luego, pudo localizar a un amigo corredor y les dijo que se podían ir con él y sus acompañantes, pero no encontraron manera de llegar a donde estaban hospedados, así que tomaron la decisión de irse caminando, era una distancia de 16 minutos en auto, tal vez una hora caminando.
Decididas, cargaron sus mochilas, bolsas y comenzaron el incierto trayecto; lo que encontraron en su recorrido fue desolación.

“Las calles estaban vacías, dos o tres personas solamente, las calles con autos quemados y otros bloqueando avenidas, le pedíamos ‘ride’ a los pocos carros q pasaban, pero nadie nos quiso levantar”, relata.
Fue en una esquina donde encontraron a un buen samaritano, don Fernando, quien aceptó trasladarlas en su camioneta luego que una de sus amigas le pidió ayuda
“Ese angelote nos ayudó, nos llevó a recoger a los otros amigos corredores y luego nos dejó en el aeropuerto; también de él teníamos miedo, desconfiábamos, pero no teníamos alternativa, gracias a Dios fue una buena persona y nos ayudó”, dice con emoción.
Al término de la plática, ayer al anochecer, María y sus amigas todavía desconocían si podrían salir de Guadalajara, ya que muchos vuelos estaban retrasados y otros cancelados.
“Y pues aquí estamos, tomando Coca Cola para el susto, pero ya en el aeropuerto, primero Dios, pronto en casa; lo que solo sería un medio maratón se convirtió en toda una aventura. México de mí, solo veníamos a correr y creo que lo hicimos bien”, dice con sarcasmo para referirse a como huyeron del hombre armado que se toparon.