Italia decidió no integrarse a la llamada “junta de paz” promovida por el presidente estadounidense Donald Trump para supervisar procesos de estabilidad en Gaza, principalmente por razones legales y diplomáticas.
Autoridades italianas explicaron que la Constitución del país limita su participación en organismos internacionales que no operen bajo esquemas de equilibrio entre Estados o que estén concentrados bajo el liderazgo de una sola potencia, lo que vuelve incompatible su adhesión al nuevo organismo.
El modelo propuesto —con liderazgo central de Estados Unidos y facultades ampliadas dentro de su estructura— fue considerado jurídicamente problemático para Roma, que calificó el obstáculo como imposible de sortear desde el marco legal vigente.
Además del factor constitucional, el rechazo también refleja reservas más amplias dentro de Europa sobre el alcance real del organismo, que originalmente fue planteado para temas de reconstrucción en Gaza, pero que posteriormente amplió su espectro a otros escenarios internacionales.
Italia reiteró que mantiene disposición para participar en procesos de paz, pero únicamente bajo esquemas multilaterales tradicionales y con reglas claras de equilibrio entre países participantes.