cuando dos hombres armados abrieron fuego contra cientos de personas que participaban en una celebración de Janucá en la icónica playa de Bondi Beach, en Sídney.
El ataque dejó al menos 12 personas muertas y cerca de 30 heridas, entre ellas dos policías, de acuerdo con autoridades locales y federales. El evento comunitario, denominado Chanukah by the Sea, estaba dirigido a familias y miembros de la comunidad judía, lo que llevó a las autoridades a confirmar que se trató de un ataque deliberadamente antisemita.
La policía de Nueva Gales del Sur informó que uno de los agresores fue abatido en la escena, mientras que el segundo resultó gravemente herido y permanece bajo custodia. Se investiga si una tercera persona estuvo involucrada en la planificación del ataque o si existen riesgos adicionales, como artefactos explosivos.
El primer ministro, Anthony Albanese, condenó el ataque como “un acto malvado de terrorismo antisemita” y aseguró que Australia no cederá ante el odio ni el extremismo. Líderes internacionales han expresado solidaridad tanto con las víctimas como con la comunidad judía mundial.
Como medida preventiva, la policía reforzó la vigilancia en sinagogas, centros comunitarios, escuelas judías y zonas de alta afluencia en Sídney y otras ciudades. El ataque ya es considerado uno de los hechos de violencia extremista más graves en Australia en décadas.
Los servicios de emergencia reportaron que varios de los heridos permanecen en estado crítico. Hasta ahora no se ha revelado la identidad de las personas fallecidas mientras continúan las labores de identificación y notificación a familiares.