WASHINGTON. — El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció hoy sanciones contra un importante facilitador financiero del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y sus empresas, como parte de una ofensiva contra los esquemas de huachicol fiscal que permiten al cártel generar decenas de millones de dólares anuales evadiendo impuestos mexicanos.
Las acciones, coordinadas con autoridades mexicanas, incluyen la designación de Oscar Guillermo Juraidini Silva —descrito como contador y operador clave de empresas fantasma— y nueve entidades vinculadas a él en México y el Reino Unido.
Según el Tesoro, Juraidini falsifica documentos aduaneros para importar combustible desde EE.UU. y venderlo en México sin pagar el IEPS, utilizando redes de comercializadoras, gasolineras y transporte.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, destacó que estos esquemas representan una diversificación peligrosa de los cárteles más allá del narcotráfico tradicional: “Los cárteles están expandiendo sus fuentes de ingresos ilícitos mientras siguen inundando EE.UU. con fentanilo y otras drogas mortales”.
FinCEN emite alerta complementaria
Paralelamente, FinCEN publicó una alerta suplementaria con tipologías financieras y “banderas rojas” para que bancos y empresas detecten operaciones sospechosas de contrabando de combustible (gasolina, diésel, nafta) desde Estados Unidos hacia México, que según estimaciones representa entre un cuarto y un tercio del combustible vendido en el país.
Estos esquemas combinan sobornos, documentación falsa, empresas de fachada y lavado de dinero a través de transferencias internacionales, compra de bienes de lujo, bienes raíces y activos financieros.
La medida se enmarca en la designación previa del CJNG como organización terrorista extranjera (FTO) y en una serie de acciones recientes del Tesoro contra el huachicol (robo y contrabando de hidrocarburos).
El CJNG es uno de los principales responsables del flujo de fentanilo hacia Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses y mexicanas consideran que el contrabando de combustible se ha convertido en una de las principales fuentes de ingresos no relacionadas con drogas para los cárteles mexicanos.