Con una frase que marcó el tono del Foro Económico Mundial, Mark Carney lanzó una advertencia directa a líderes políticos y económicos: “el viejo orden no volverá”. La declaración cobró peso por el perfil del orador: Carney es economista de talla internacional, exgobernador del Banco de Canadá durante la crisis de 2008 y exgobernador del Banco de Inglaterra, el primer extranjero en dirigir esa institución en más de tres siglos.
Durante su intervención en el Foro Económico Mundial, Carney afirmó que el mundo atraviesa una etapa de ruptura en la que las grandes potencias han comenzado a usar instrumentos económicos, comerciales y tecnológicos como mecanismos de presión, desplazando la cooperación multilateral.
Sin mencionar de forma explícita a Estados Unidos, advirtió sobre el uso de aranceles y cadenas de suministro como herramientas de coerción y llamó a las potencias medias a coordinarse para evitar quedar subordinadas en un escenario dominado por rivalidades geopolíticas.
El mensaje fue recibido como uno de los más duros y comentados de Davos, al colocar sobre la mesa la pregunta central del foro: qué tipo de orden internacional emergerá tras el colapso del modelo que dominó las últimas décadas.