Luego de su recorrido por las principales calles del Centro Histórico de la capital, catrinas y catrines gigantes se estacionaron en la Plaza de Armas, frente a la Catedral.
Centenares de paseantes y turistas se toman fotos junto a los gigantes de su predilección.
El desfile de catrinas se ha convertido en una tradición de la capital y llegó para quedarse.
Las figuras de más de tres metros de altura permanecerán hasta el lunes en los jardines de este parque emblemático, para recordarnos lo que pronto seremos: huesos y polvo.







Contenido Relacionado