Ciudad Juárez.- Tres hombres escribieron una historia que los llevó a prisión a partir de la mañana del 8 de febrero, cuando asaltaron una joyería ubicada al interior del centro comercial Alameda Iglesias, de donde sustrajeron más de 2 millones de pesos en joyas. Uno de ellos, según su propia declaración, fue reclutado para delinquir a través de redes sociales.
Aunque la ejecución del asalto fue exitosa —lograron huir y llevarse toda la mercancía del local—, los hechos posteriores marcaron destinos distintos. Antes de que iniciara la audiencia de vinculación a proceso para dos de los implicados, el tercero ya había sido sentenciado a siete años de prisión.
La Fiscalía General del Estado (FGE) detuvo a Luis Enrique C. M., Héctor Hugo P. H. y Carlos Daniel N. L., alias “El Gordo”, por su probable participación en dos asaltos: uno cometido a finales de enero en una casa de empeño y el otro en la joyería de Alameda Iglesias.

Un proceso que se partió en tres
Luis Enrique, conocido como “Wicho”, enfrentó un proceso separado del resto de la banda, que —de acuerdo con los antecedentes de investigación del Ministerio Público— se dedicaba al robo de joyerías.
El asalto en el que participó quedó plenamente documentado por las cámaras de videovigilancia del local. Además, peritos en Criminalística localizaron huellas dactilares suyas en uno de los vidrios de la repisa donde se encontraban piezas de oro y plata, mismas que el sospechoso introdujo en una bolsa negra.
Las muestras fueron analizadas en laboratorio y confirmaron que las huellas coincidían con registros de una base de datos nacional, la cual arrojó antecedentes penales previos del imputado.
Esa evidencia fue suficiente para que “Wicho” aceptara su responsabilidad mediante un procedimiento abreviado. El pasado jueves 18 de febrero, fue condenado a siete años de prisión.
La audiencia donde empezó la ruptura
Un día después, Héctor Hugo P. H., alias “Jaciel”, y Carlos Daniel N. L., “El Gordo”, comparecieron ante el juez de Control para que se resolviera su situación jurídica.
Al inicio de la audiencia de vinculación a proceso, los defensores no presentaron datos de prueba, pero solicitaron —junto con los imputados— que no se tomaran en cuenta las declaraciones rendidas previamente ante el Ministerio Público.
El abogado argumentó que dichas declaraciones se realizaron sin la adecuada asesoría legal, lo que derivó en autoincriminación y, por ende, en una violación grave a los derechos humanos de los acusados.
También sostuvo que la identificación fotográfica realizada por la empleada de la joyería —principal testigo— presentaba irregularidades que habrían derivado en que se señalara indebidamente a “El Gordo”.
El agente del Ministerio Público respondió que las declaraciones se realizaron con la presencia de un defensor, como constaba en las actas firmadas por un abogado de oficio, y que no existieron irregularidades en el reconocimiento de los imputados. Añadió que la defensa no aportó pruebas que sostuvieran su teoría del caso.
Al resolver la causa penal 542/26, el juez enumeró los antecedentes de investigación que permiten establecer la probabilidad de participación de ambos imputados en el delito de robo calificado.
Destacó los testimonios del dueño de la joyería y de la empleada que presenció los hechos. Ambos coincidieron en que la mañana del domingo 8 de febrero, alrededor de las 10:00 horas, tres hombres encapuchados ingresaron al local.

Así ocurrió el asalto
La empleada relató que el primero en entrar —a quien describió con “cara y nariz anchas”, gorra y cubrebocas— le apuntó con una pistola y la obligó a ingresar a un cuarto. Después entraron otros dos sujetos, también encapuchados, con bolsas negras, en las que guardaron todas las joyas de las vitrinas y una caja metálica con piezas de oro y plata ubicada detrás del mostrador.
Tras el asalto, la trabajadora llamó a su jefe, quien acudió al lugar y revisó las grabaciones de videovigilancia, que documentaron completamente el robo. Con ese material, acudió a la FGE a interponer la denuncia y presentó facturas que acreditaban que el valor de la mercancía robada ascendía a 2 millones de pesos.
La caída de la banda
El juez también citó informes de arresto de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), en los que se establece que “Jaciel” y “El Gordo” fueron detenidos el 12 de febrero, en hechos distintos, ambos por resistencia y desobediencia de particulares.
En el caso de “El Gordo”, fue detenido junto con una mujer y llevaba una mochila con parte de las joyas robadas, las cuales estaban a punto de ser vendidas por aproximadamente medio millón de pesos.
Al ser puestos a disposición, se notificó a la Unidad Especializada en la Investigación de Robos, al detectarse que ambos coincidían con las características de los sospechosos del asalto a First Cash y a la joyería de Alameda Iglesias.
El mensaje que los enganchó
En sus declaraciones ministeriales, “El Gordo” relató que en diciembre del año pasado navegaba en TikTok cuando vio una publicación que ofrecía la posibilidad de “ganar dinero rápido”, pidiéndole únicamente dejar su número de WhatsApp.
Envió el mensaje y días después fue contactado por “Richi”, quien le propuso “aventar un jale”: robar una casa de empeño.
Así conoció a “Wicho” y “Jaciel”. Juntos cometieron el primer asalto, mientras “Richi” dirigía la operación. Posteriormente, recibió un segundo mensaje para cometer el robo en la joyería de Alameda Iglesias.
Declaró que se prepararon durante días, estudiando rutinas de empleados y clientes, y que usaron dos vehículos para no levantar sospechas: un Impala y una Dodge Caravan. Él fue quien llegó primero al local para amenazar a la empleada, mientras mantenía comunicación telefónica con “Richi”.
Tras el robo, huyeron en los mismos vehículos; uno fue abandonado cerca de Infonavit Casas Grandes y el otro en el suroriente de la ciudad. La autoridad indicó que intentaron vender las joyas por 590 mil pesos.
Por su parte, Héctor Hugo declaró que conoció a los otros implicados durante el primer asalto y que también señaló a “Richi” como el organizador de los robos.
Con base en todo lo anterior, el juez consideró los argumentos de la defensa como “dichos aislados” y dictó auto de vinculación a proceso por robo calificado. Se fijó un plazo de tres meses de investigación complementaria, durante el cual los imputados permanecerán en prisión preventiva oficiosa.