El Gobierno de Donald Trump autorizó la ampliación de la cuota de importación de carne de res proveniente de Argentina para el año 2026, una decisión que contrasta con la situación que enfrentan productores ganaderos de Chihuahua, quienes continúan sin poder exportar a Estados Unidos.
La medida permitirá el ingreso de hasta 80 mil toneladas métricas de carne argentina al mercado estadounidense, principalmente cortes magros destinados a carne molida. La Casa Blanca justificó la decisión en la reducción del hato ganadero en Estados Unidos, afectado por sequías e incendios, así como en el alza de precios al consumidor.
En contraste, los ganaderos mexicanos —particularmente los de Chihuahua y Sonora— permanecen bajo restricciones sanitarias derivadas de la alerta por gusano barrenador, pese a que los brotes se concentran en regiones del sur del país y no en las zonas exportadoras del norte.
Representantes del sector ganadero han señalado reiteradamente que la decisión resulta incongruente, al abrir el mercado estadounidense a carne sudamericana mientras se mantiene cerrado a un socio comercial histórico que cumple con estándares sanitarios y de trazabilidad exigidos por ese país.
El impacto económico ya se resiente en la entidad. Chihuahua es uno de los principales estados exportadores de ganado en pie hacia Estados Unidos, y el veto ha provocado pérdidas económicas, sobreoferta interna y presión a la baja en los precios para los productores locales.
Especialistas advierten que, de prolongarse la restricción durante 2026, el golpe podría extenderse al empleo rural, a las cadenas de proveeduría y a la competitividad del sector ganadero mexicano frente a otros países que hoy ganan terreno en el mercado estadounidense.



