Cruzar un río siempre resulta peligroso; más cuando está crecido y la corriente es fuerte.
Un hombre en Guatemala intentó llegar a la otra orilla aventurándose contra el agua, pero fue derribado y arrastrado. Otro par de personas intentaron ayudarlo, pero corrieron con la misma suerte y fallecieron ahogados los tres.
En la frontera, los migrantes intentan llegar a Estados Unidos a través del río Bravo, arriesgando su vida y las de sus hijos en algunos casos, con tal de hacer realidad ‘el sueño americano’.
No solo es la Guardia Nacional quien se encarga de impedir su ingreso a territorio estadounidense, también es el peligro de cruzar a través de un cauce que lleva en su nombre el riesgo: Bravo.