La señora María L. llegó la tarde de este lunes 7 de abril a la unidad de Urgencias del Hospital Infantil de Chihuahua con una verdadera urgencia clínica: su niña, María J.L., de 10 años, enferma de hidrocefalia, había recibido un fuerte golpe en la cabeza, por lo que requería de atención a la mayor brevedad posible.
Pero, aunque el letrero que luce la unidad en su exterior dice “Urgencias”, la hicieron esperar más de 3 horas antes de pasarla a consulta médica.
Una vez en el consultorio, el médico de turno le dio una atención de no más de cinco minutos, le tocó la cabeza con la mano y decidió que no era necesario hacerle ningún estudio de cualquier tipo.
No era, dijo, pese a que la madre le explicó que su hija padecía hidrocefalia y que tenía una válvula derivadora en su cráneo. Ni así.
Golpe severo en la cabeza, dolor intenso y el temor de que el problema preexistente se hubiese agravado. Todos esos indicios no fueron suficientes para que el médico a cargo le hiciera una revisión más a detalle, mucho menos ordenarle unos estudios.
“Tardamos más de tres horas, y al final solo nos dieron Paracetamol”, comenta María L., madre de la niña lesionada, quien, entre angustia, desesperación y enojo, narró a Norte de Chihuahua las penurias que pasaron ella y su hija en la sala de urgencias del Hospital Infantil.
El accidente había ocurrido durante la clase de Educación Física que tomaba como parte de su curso de 4º año de primaria en la escuela José Vasconcelos, del sistema estatal.
Por ser estudiante del sistema estatal de educación, y por el hecho de que el accidente ocurrió en una instalación escolar del Gobierno del Estado, se le otorgó la cobertura del Seguro Médico con que cuentan todos los estudiantes de nivel primaria y secundaria.
“Me hubiera ido al Issste”, comenta la madre, pues después de las horas de espera, de recibir una atención de solo unos minutos y una prescripción a base de analgésicos, le cobraron más de 700 pesos.
Ahora, se dispone a buscar otro tipo de atención, a contemplar la consulta en el Issste o, incluso, en los despachos médicos de las farmacias y solicitar los exámenes por cuenta propia, porque lo que fue el seguro escolar, ni le resolvió la urgencia, ni le salió gratis.
