Echados sobre la arena del bordo fronterizo, un par de canes que acompañaban a migrantes, esperan el retorno de sus amos.


A la sombra de los arbustos, quedaron abandonados a su suerte del lado mexicano del río Bravo varias mascotas.
Se trata de dos lomitos de color oscuro y tamaño mediano, que se encuentran a la altura de la Puerta 42, punto por el cual miles de migrantes entraron a los Estados Unidos, los días previos al vencimiento del Título 42.
Del otro lado del río, aún permanecen en el sitio, varios contenedores en los que los migrantes dejaron ropas, cobijas y algunas de las pertenencias que cargaban.



