Empresarios y liderazgos del sector productivo pusieron sobre la mesa una lectura que va más allá del respaldo político: el cumplimiento de compromisos firmado por el alcalde Marco Bonilla Mendoza está dando resultados visibles, y ese método —coincidieron— es justo lo que hace falta en Ciudad Juárez, donde la falta de continuidad sigue pesando en los servicios públicos.
En una reunión de trabajo con representantes de la iniciativa privada, integrantes del Consejo Coordinador Empresarial revisaron los compromisos asumidos por Bonilla durante su campaña. La conclusión fue directa: no se quedaron en promesas. Hay avances concretos que, a juicio del sector empresarial, reflejan una administración que sí da seguimiento a lo que ofrece.
El presidente del organismo, Leopoldo Mares, sostuvo que los resultados observados generan confianza porque rompen con una práctica común en la política local: firmar compromisos que se archivan una vez ganada la elección.
Para los empresarios, el problema de fondo no es solo quién gobierna, sino cómo se gobierna. Durante el encuentro se insistió en la necesidad de una figura administrativa que garantice continuidad en áreas sensibles como limpia, alumbrado público, pavimentación, parques y jardines, independientemente del cambio de administraciones.
La crítica implícita apunta a ciudades como Juárez, donde cada trienio suele significar borrón y cuenta nueva, con afectaciones directas a la calidad de los servicios. Desde la óptica empresarial, replicar un esquema de seguimiento, evaluación y estabilidad operativa permitiría dejar atrás la improvisación y apostar por una gestión más técnica.
En ese contexto, el modelo aplicado en Chihuahua capital fue puesto como referencia, no como consigna política, sino como una experiencia que —advirtieron— Juárez no puede seguir postergando si pretende mejorar su gobernanza y responder a las exigencias cotidianas de una ciudad fronteriza marcada por la complejidad y el rezago en servicios básicos.







