TIJUANA, B.C. — Miles de personas, entre colectivos religiosos, centros de rehabilitación y familiares de pacientes provenientes de distintas pArtes de México, se movilizaron ayer por las principales avenidas de la Zona Río, en Tijuana, Baja California, para respaldar las acciones de la organización conocida como “Patrulla Espiritual” y exigir reformas urgentes a la Ley General de Salud.
La manifestación, encabezada por Jesús Ignacio Osuna Torres, apodado “El Chikilín”, y respaldada por agrupaciones como Fuerza Nacional y la Clínica Jireh, partió del monumento a Cuauhtémoc con rumbo a la glorieta de “Las Tijeras”.
El contingente, integrado por comitivas locales y delegaciones provenientes de otros estados del país, colapsó el tráfico en el Paseo de los Héroes bajo consignas como “Sí a la vida” y “Fuerza Nacional”.
El motivo central de la movilización fue la entrega de un pliego petitorio dirigido al Congreso de la Unión.






Los manifestantes solicitan modificar el marco legal vigente para permitir y regular el “tratamiento involuntario” o internamiento forzado.
Los organizadores argumentan que las normativas actuales de derechos humanos impiden rescatar a personas en situación de calle o con adicciones severas, bajo el supuesto de que un individuo en crisis no cuenta con las facultades plenas para decidir sobre su salud.
“El derecho a la vida debe estar por encima del derecho a seguir consumiendo en las calles”, señalaron familiares durante el trayecto, quienes también exigieron el cese de lo que consideran un “acoso institucional” y mediático en contra de estos centros comunitarios.
La marcha ocurre en medio de un intenso debate social y legal en Baja California. Mientras los simpatizantes defienden los métodos de la “Patrulla Espiritual” como un acto de rescate humanitario, autoridades sanitarias, activistas y profesionales de la salud han interpuesto denuncias ante la Fiscalía General del Estado.
Los opositores señalan que los internamientos sin consentimiento constituyen el delito de privación ilegal de la libertad y alertan sobre la falta de protocolos médicos y psicológicos avalados en estos establecimientos.
Pese a la tensión y la presencia de observadores críticos, la jornada masiva concluyó sin incidentes de violencia reportados por las corporaciones de seguridad locales.




