• 30 de Abril 2026

  • Suscríbete
Norte De Chihuahua

Norte De Chihuahua

Más que noticias, hacemos periodismo

  • Especiales
  • Local
  • Estado
  • Política
  • Seguridad
  • Economía
  • Panorama

fentanilo

David Córdova Campos, comandante de la Guardia Nacional (GN), informó que en lo que va del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se han desmantelado 19 laboratorios dedicados a la producción de fentanilo.

En conferencia del presidente Andrés Manuel López Obrador y al presentar el informe del gabinete de seguridad, el comandante detalló que en esos laboratorios de fentanilo solo confeccionaban las pastillas de esta droga.

“Aseguramiento de laboratorios clandestinos de metanfetamina del primero al 15 de mayo. Se han asegurado 54 laboratorios clandestinos de metanfetamina, sustancias químicas y material diverso de la forma siguiente: 14.7 toneladas de sustancias químicas, se evitó la producción de más de 213 toneladas de metanfetamina con una afectación económica para la delincuencia organizada de más de 54 mil 484 millones de pesos.

“Durante la presente administración se han asegurado mil 614 laboratorios clandestinos. Es importante señalar que de estos mil 614 solamente 19 se han localizado como centros de confección de pastillas de fentanilo”, dijo.

La ruta del tráfico de precursores químicos ilegales para producir fentanilo en México empieza en el puerto de Shanghái, China. Bidones con estos químicos se ocultan en mercancía enviada de manera legal en buques portacontenedores. Una vez que la embarcación llega a costas mexicanas del océano Pacífico, los químicos son atados con sogas y se les coloca un sistema de ubicación satelital. Después los arrojan a mar abierto y son recogidos por pescadores que se movilizan en pangas

“El GPS es para que los pescadores los ubiquen rápido, y una vez con los precursores en su poder, los llevan a una isla donde tenemos una pista clandestina, y dependiendo de la presencia de gobierno se entierran [los bidones] o se amontonan para, en la primera oportunidad, una avioneta los recoja y los acerque a la costa o a la ciudad”, explica un narcotraficante encargado de coordinar la llegada de precursores y quien dijo trabajar para el Cártel de Sinaloa.

Según pudo observarse durante un acceso concedido a este reportero y al medio británico Sky News, para mover la droga de forma segura el cártel vigila constantemente a elementos de la Marina y del Ejército. Mantienen una red de jóvenes monitores, llamados “punteros”, que los siguen adonde quiera que se mueven mientras van informando vía radios walkie talkie.

Por ejemplo, si los marinos van hacia donde habrá un movimiento de droga, en este caso de precursores, toda la estructura criminal se detiene el tiempo que sea necesario, incluso días. Pero una vez que se notifica que se han desplazado a otras zonas, se reinicia el tráfico.

Durante este viaje por aguas y tierras sinaloenses, al coordinador de precursores se le notifica por radio que la avioneta que contiene los químicos ya ha salido y que podemos ponernos en camino para empezar a documentar el envío.

Las personas que recogerán los precursores suben rápido a sus pangas y se inicia la ruta hacia un lugar desconocido del mar abierto. Al camarógrafo se le pide no grabar ningún punto de referencia, sólo el cielo, el mar y la panga que surca las aguas.

El recorrido en lancha tiene una duración de poco más de media hora. Al llegar al punto pueden verse los bidones alineados en un islote. La embarcación se acerca para recoger el material y transportarlos a tierra firme.

La precisión es fundamental para ellos. Los pescadores no dejan de comunicarse con los “punteros” por radio para saber cuál es el estatus de la ruta de regreso. Uno de los jefes de la estructura criminal aclara a los periodistas que si durante el regreso aparecen marinos de forma inesperada, ellos huirán a toda velocidad en sus pangas y nos dejarán a nuestra suerte donde quiera que esto ocurra. El riesgo es inminente, pero es aceptado. El informe desde tierra es que no hay nada de qué alarmarse.

Se avanza por canales rodeados de manglares. En esta ocasión, el plan les funcionó bien a los narcotraficantes: los precursores, valuados en millones de pesos, llegaron a tierra firme sin ningún contratiempo.

La panga se detiene y, en una operación de minutos, los pescadores bajan los bidones de precursores y los suben a una camioneta que los llevará a una casa de seguridad en Culiacán, la capital del estado de Sinaloa.

“No puede decirse exactamente dónde se hace esta entrega, ni el puerto más cercano de la isla, lo que sí puedo decir es que hay muchas personas vigilando que todo esté bien, e informándonos que no haya gobierno cerca”, explica el narcotraficante, un hombre que ronda los 35 años y que por motivos de su seguridad pidió que no se revelara su nombre ni su apodo.

Es verdad que buena parte de los precursores vienen de la ciudad de Shijiazhuang, China, afirma el narcotraficante que nos permitió el acceso, pero también hay un porcentaje menor de Rusia, Australia, Malasia, Qatar e Irak. Reconoce que en los últimos meses el trasiego se ha vuelto mucho más complicado, ya que los gobiernos de Estados Unidos y México han iniciado una fuerte cacería contra quienes trafican y producen fentanilo.
Los patrullajes y el uso de drones no han parado.

“Ahora, si meto una tonelada de fentanilo a Estados Unidos, el gobierno de México debe detener tres toneladas para comprobar que está controlando el tráfico”, declara.
El operador del cártel enfatiza que el fentanilo “siempre ha existido”, pero que empezó a ganar relevancia hace seis años, aproximadamente, al grado de que desbancó a la heroína, conocida como “chiva de flor”.

“El fentanilo es 50 veces más potente que la chiva de flor y se vendía más porque es más adictiva, rendía más, era más fuerte, pero también era más letal, y por eso todo está más tenso con el gobierno”, explica durante la conversación que el criminal sostiene con este reportero.

Esa tensión no ha evitado que los precursores sigan llegando desde China, pero alentó su transporte a través de las rutas marítimas. Muchos de los precursores siguen enterrados en pequeñas islas de las costas sinaloenses.

“Poco a poco estamos trayendo los precursores, por eso cada que vamos procuramos traer lo más que podemos”, reconoce.

Producir el polvo
Los precursores son llevados a una casa de seguridad en espera de que los “cocineros” los compren para vender el producto a los grandes capos del cártel, o bien sean utilizados directamente por los líderes de la estructura.

“A nosotros nos cuesta producir un kilo 2 mil dólares, pero aquí podemos venderlo en 3 mil 500, a veces en 4 mil. Ese mismo kilo en Tijuana uno lo revende en 7 mil dólares. Pero si uno logra pasarlo a Los Ángeles [Estados Unidos], allá lo revendes en 12 mil dólares.

Pero si el cliente está en Nueva York, allá te lo pagan en 35 mil dólares”, cuenta un “cocinero” de fentanilo, quien dice haber comprado la receta para “cocinar” la droga en 50 mil dólares.

El joven explica que ellos cocinaban heroína blanca hecha con opio, pero debido a que el mercado se fue inclinando hacia las drogas sintéticas debió adaptarse a la demanda del mercado. Y en un afán por ofrecer lo que se le pedía, terminó comprando la receta, que incluía una explicación sobre cómo maniobrar con el fentanilo y cómo protegerse del químico.

La charla se logra gracias a la orden directa de uno de los jefes. Dispone que nos permitan documentar la producción de fentanilo en una cocina clandestina que está en medio de las montañas en Sinaloa. El “cocinero”, no muy convencido, acepta llevarnos al lugar, siempre cuestionando si somos agentes encubiertos de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) o si realmente somos periodistas.

La duda permanece mientras estamos con él, y no importa explicación alguna que destruya esa idea.

La incredulidad del “cocinero” continúa, pero ante la orden de atendernos de parte de su jefe no le queda opción.

Llegamos a una choza con techo de lámina negra y madera que por la parte posterior se encuentra cubierta con tierra, hojas y piedras para dificultar su visibilidad desde el cielo.

En este lugar los dos “cocineros” comienzan a preparar los utensilios para “cocinar” la droga. Uno de ellos corre a varios metros de la choza y, con una pala, comienza a escarbar.

Descubre un tanque de 200 litros semienterrado donde resguardan los precursores y otros ingredientes con los que elaboran el fentanilo.

Mientras extrae botellas y sacos con polvo, el “cocinero” explica que el fentanilo que ellos entregan es puro, es decir, no contiene ningún corte ni está rebajado con otras sustancias.

Añade que quienes realizan este último proceso son los vendedores en las calles de Estados Unidos, que cortan la droga hasta 10 veces.

“Uno nomás la ‘cocina’, pero quienes la manipulan y la cortan o la dejan muy fuerte son los vendedores en las calles de Estados Unidos. Los gringos nunca dicen eso, ni se escucha nunca que agarren a los que la venden en las calles, y nos echan la culpa a nosotros de que estamos matando gente”, dice el joven entrevistado antes de que se diera a conocer la operación “Última Milla”, que se trató de la detención de vendedores de fentanilo en las calles de Estados Unidos asociados a los cárteles de Sinaloa y Jalisco.

Una vez con los precursores y otros ingredientes en su poder, los dos “cocineros” empiezan a prepararse para evitar, o al menos minimizar, una posible intoxicación que en la mayoría de los casos resulta mortal. Camisa gruesa de manga larga, rostro cubierto con una mascarilla con acrílico transparente al frente y dos válvulas para respirar, además de guantes y un delantal de plástico grueso que les cubre el cuerpo.

Sólo entonces, ambos “cocineros” se disponen a mezclar los precursores que han cruzado el océano de manera clandestina.

Valiéndose de mezcladoras industriales que sostienen con ambas manos, uno de ellos empieza a revolver los químicos que compran en México, como el acetato y el bromometil, con los precursores venidos de China, particularmente uno al que ellos se referían como “propionilo”, que es en realidad el cloruro de propionilo, una sustancia controlada desde 2021, como parte del combate al fentanilo ilegal.

Así, entre vapores capaces de intoxicar a 100 personas al mismo tiempo, se inicia la primera de tres fases para producir la droga sintética. A petición de los dos “cocineros” que no rebasan los 25 años, se acuerda mantener una distancia cauta para no intervenir en la producción de la droga, la cual debe ser de al menos dos metros. Desde esa distancia; sin embargo, pueden apreciarse los gases elevarse y correr en todas direcciones.

Se escucha el motor de la mezcladora y ambos “cocineros” cuidan no desperdiciar una sola gota del precursor. Es dinero. La actitud tiene sentido: el propionilo lo compran en 7 mil pesos el litro. Sin este ingrediente es imposible producir la droga. Pero también se mezcla con un ingrediente conocido por ellos como “79”, otro precursor que también viene de China y por el que pagan 500 dólares el kilo, para al final agregar un último químico conocido como “Boc 22”, también traficado desde China.

“Son tres fases: la primera en que se hace la galleta y que es cuando se mide la cantidad de propionilo a usar y cómo se va a mezclar con acetona y agua para lograr una reacción química, entonces se procede a agregar el 79, que provoca una mezcla más sólida.

Entonces pasan la droga a otro contenedor, en el que los exprime con una manta blanca para seguir con el último paso que es agregarle calor para que se complete la reacción química y quede listo el fentanilo”, explica uno de los “cocineros”, siempre celoso de su receta.

Lo que resta es colocar el producto en una cacerola plana y ponerlo bajo el sol durante unas dos horas para que el fentanilo seque y quede listo para llevarlo a una nueva locación.

Los pedazos, que parecen piedras de yeso, son licuados hasta convertirse en un polvo muy fino color blanco. Después es pesado y empacado.

A partir de ese momento, el dueño de la droga puede venderla como está o continuar un nuevo proceso: tomar el fentanilo y mezclarlo con otros ingredientes, incluyendo azúcar, para producir las pastillas M-30.

Las muertes anónimas

La intoxicación de “cocineros” de fentanilo en Culiacán ha aumentado en los últimos meses, de acuerdo con los mismos fabricantes de esa droga, y se está dando porque quienes elaboran fentanilo no toman las medidas necesarias para evitar respirar los gases cuando lo preparan, ya sea porque se confían y se quitan las máscaras antes de tiempo, o porque manipulan la droga sin los trajes adecuados.

Esa información fue corroborada por la encargada de una farmacia ubicada cerca del Hospital General de Culiacán, donde tratan a personas intoxicadas por sobredosis. Venden al menos cinco paquetes del medicamento naloxona por semana.
L
a naloxona revierte las sobredosis de opioides, incluida la heroína, el fentanilo y otros medicamentos recetados. Es utilizada en Estados Unidos y Canadá.

“Cuando una persona empieza a tener problemas para respirar o está como que se desmaya, o trae muchas ganas de vomitar, ya sabemos que está intoxicado, y rápido lo llevamos al hospital porque si no, se nos puede ir”, dice un “cocinero”.

Esto explica un señalamiento del secretario de Marina, almirante José Rafael Ojeda Durán, que durante la conferencia presidencial del pasado 4 de mayo intentó desacreditar el acceso periodístico para la elaboración del reportaje de Sky News.

Ojeda Durán insistió en que la cocina vista en el canal inglés, que es el mismo acceso para este reportaje, no era de fentanilo. Uno de los elementos que destacó el almirante es la falta de cuidado de los “cocineros”; sin embargo, la realidad es que los que preparan la droga no tienen la formación adecuada para manipular los químicos y muchos de ellos fallecen en el proceso.
“Sí hemos sabido que han muerto “cocineros” cuando cocinan porque respiran los gases o por descuidos, pero no le sabría decir cuántos”, afirma otro “cocinero” cuestionado sobre el peligro que significa producir fentanilo.

El anuncio de que México enviará al gobierno de China pruebas del envío ilegal de fentanilo desde ese país tras el aseguramiento de un embarque cargado con esa sustancia en Michoacán, abre un frente de confrontación innecesario que pone en riesgo las relaciones diplomáticas de los países, señalan expertos en seguridad e internacionalistas.

Al respecto, aseguran que aunque no hay un riesgo de fractura o distanciamiento, el país asiático, al ser un poder en ascenso, busca que no haya desprestigio a nivel internacional, por lo que este dicho es incómodo, poco agradable y pone presión en su imagen ante el mundo.

“Es importante señalar que China ya ha tenido una responsabilidad a nivel global muy amplia no sólo en la lucha contra las drogas, también durante la pandemia. Si bien es poco probable que haya un distanciamiento, es innecesario asegurar algo así, dice Tonatiuh Fierro, maestro de Estudios de Asia y África por El Colegio de México.

Señala que hay que darle una perspectiva mucho más amplia, más allá de la coyuntura y analizar la situación de tensión y de conflicto político entre Estados Unidos y China antes de hacer esta clase de señalamientos que el propio Presidente hizo.

“México debe de asumir una estrategia de política exterior mucho más amplia con temas muy específicos, como es la lucha contra estos opioides sintéticos, no sólo el fentanilo, sino con otros que ya se están produciendo y deben buscar espacios de acción en la relación que tiene con China, porque el acercamiento que ha tenido México con ese país no ha sido el mejor”, manifiesta.

Sobre esta línea, Arlene Ramírez Uresti, maestra con especialidad en Terrorismo por la Universidad de Norwich, explica que tanto para Estados Unidos como para otros países del mundo el tema del narcotráfico, la lucha contra el crimen organizado y el tráfico de armas es un tema de seguridad global que involucra la agenda de política exterior de todos los países implicados, por lo que debe ser tratado con sumo cuidado.

“Este es un tema que se debe tratar con precisión, seriedad y por las vías adecuadas al ser temas de crimen organizado trasnacional, que involucran a la agenda de política exterior, por lo que este no es el medio, ni la forma de abordar o resolver.

“La forma en que el Presidente presenta la noticia en su conferencia mañanera y luego una posible solución a través del envío de una carta sólo abona a la especulación mediática, a la idea de que se está haciendo algo, pero no resuelve y no tiene fondo”, explica.

A decir de Arlene Ramírez Uresti, la poca seriedad con la que se presentó la información de un tema tan complejo que involucra la seguridad nacional de ambos países y de Estados Unidos, obedece a la evasión de responsabilidad del gobierno mexicano ante la carencia de una política clara y contundente de lucha contra la comercialización del fentanilo.

Explica que de acuerdo con el Derecho Internacional y la Convención de Viena, Andrés Manuel López Obrador debió instruir a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), y ésta a la Embajada de China en México, a hacer llegar un documento al gobierno de China por su canal diplomático.

“Esto no ocurre entre ambos presidentes, como se dice, sino a través de la embajada y que ésta le transmita a su gobierno que instruya a México a abrir el canal de comunicación entre ministerios y homólogos”, desmenuza sobre la forma correcta de tratar el aseguramiento del contenedor.

Más allá de un posible desacuerdo entre ambos países, indica que es importante dirigir la mirada a que ha quedado al descubierto que las instituciones de seguridad de México y el gobierno federal, aun con las capacidades de inteligencia que presumen, no han sido capaces de crear políticas públicas adecuadas para luchar de manera frontal contra el tráfico de este opioide.

David Saucedo, especialista en seguridad pública, dice que este anuncio no tendrá ningún efecto, pero fortalecerá la narrativa del país del norte sobre que China produce e importa fentanilo, lo que abonará al golpeteo político hacia el oriente. “Lo que hace este anuncio es alinear al Presidente a la estrategia de ataque y golpeteo de Estados Unidos a China”.

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) celebró la publicación en el Diario Oficial de la Federación de la reforma a la Ley Federal para el Control de Precursores Químicos, encaminada a combatir la producción de fentanilo, propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Las modificaciones que entraron en vigor este 4 de mayo, controlan la producción, preparación, enajenación, adquisición, importación, exportación, transporte, almacenaje y distribución de precursores químicos, productos químicos esenciales y máquinas para elaborar cápsulas, tabletas y comprimidos, a través de la coordinación interinstitucional del gobierno federal.

También contribuyen a prevenir la producción ilícita de drogas sintéticas, mediante la actualización de sanciones administrativas y la tipificación de delitos por conductas relacionadas con el uso indebido de precursores químicos.

Cofepris se alía con Sisus

Como parte de esta reforma, Cofepris contara? con el Sistema Integral de Sustancias (Sisus), para simplificar los trámites administrativos a personas físicas o morales que realicen actividades reguladas, quienes deberán registrarlas en este sistema en un plazo no mayor a 24 horas.

Esto permite conocer ubicación, cantidad y tipo de precursor químico, producto químico esencial o máquina, de manera permanente y digital.

La información que contenga el Sisus es de carácter reservado y solo será proporcionada por orden de un juez de control federal en materia penal en delitos contra la salud por delincuencia organizada.

Esta legislación establece que a la persona que desvíe o haga uso de precursores químicos o productos químicos esenciales para la producción de drogas sintéticas, se le impondrá una pena de 10 a 15 años de prisión.

También indica que cuando el desvío o uso de estas sustancias sea realizado por una persona servidora pública, la pena impuesta aumentara? dos terceras partes y se le destituirá del empleo, cargo o comisión, además de que se le inhabilitara? de cinco a 10 años para desempeñar otro.

Asimismo, establece que la Sedena, la Semar, la SSPC y la Guardia Nacional, entre otras instituciones, coadyuvarán en la prevención, detección y eliminación de desvíos de precursores y máquinas relacionadas.

  • « Anterior
  • Page 1
  • Interim pages omitted …
  • Page 8
  • Page 9
  • Page 10
  • Page 11
  • Page 12
  • Interim pages omitted …
  • Page 17
  • Siguiente »

Primary Sidebar

Entradas recientes

  • En medio de tensión con Irán, Trump propone bautizar Ormuz como “Estrecho de Trump”
  • Arrestan a mujer tarahumara acusada de decapitar con un hacha a un hombre
  • Asesinan a líder sindical del Ayuntamiento de Culiacán
  • Detienen en Venezuela a suegra de Carolina Flores
  • Rosana se convirtió en violentadora de la bancada de Morena: Pérez Reyes

Comentarios recientes

No hay comentarios que mostrar.

Archivos

  • abril 2026
  • marzo 2026
  • febrero 2026
  • enero 2026
  • diciembre 2025
  • noviembre 2025
  • octubre 2025
  • septiembre 2025
  • agosto 2025
  • julio 2025
  • junio 2025
  • mayo 2025
  • abril 2025
  • marzo 2025
  • febrero 2025
  • enero 2025
  • diciembre 2024
  • noviembre 2024
  • octubre 2024
  • septiembre 2024
  • agosto 2024
  • julio 2024
  • junio 2024
  • mayo 2024
  • abril 2024
  • marzo 2024
  • febrero 2024
  • enero 2024
  • diciembre 2023
  • noviembre 2023
  • octubre 2023
  • septiembre 2023
  • agosto 2023
  • julio 2023
  • junio 2023
  • mayo 2023
  • abril 2023
  • marzo 2023
  • febrero 2023
  • enero 2023
  • diciembre 2022

Categorías

  • Análisis y opinión
  • Cancha
  • Circo de las parodias
  • Economía
  • Especiales
  • Estado
  • Fama
  • Local
  • Mundo Raro
  • Panorama
  • Política
  • Seguridad
  • Sin categoría
  • Videos
  • Weekend

® TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DE NORTE DE CHIHUAHUA  2026  CHIHUAHUA, CHIH. MEX.

  • Especiales
  • Investigaciones
  • Videos
  • Secciones
  • Local
  • Estado
  • Política
  • Seguridad
  • Economía
  • Panorama
  • Mundo Raro
  • Fama
  • Cancha