Una investigación de The New York Times, publicada el 3 de octubre de 2026, documentó cómo adolescentes de Arizona entraron a ese mercado atraídos por las ganancias y el estatus.
El reportaje, titulado “American High School Students Are Selling Guns Bound for Cartels”, presenta el trabajo de Paulina Villegas y Adriana Zehbrauskas.
Uno de los entrevistados relató que, junto con dos amigos, reunió 700 dólares para comprar un rifle que después revendieron por mil 200. Reinvirtieron el dinero en más armas y ampliaron sus operaciones, según el reportaje retomado por Aristegui Noticias.
El diario entrevistó a cuatro jóvenes de entre 16 y 19 años que suministraban armas principalmente a compradores vinculados con el Cártel de Sinaloa. No se describieron como miembros de la organización ni relataron haber sido obligados a participar, de acuerdo con la información recuperada por Expansión.
Villegas siguió durante meses sus actividades y observó negociaciones en WhatsApp y Telegram. Estas plataformas facilitaban el contacto entre vendedores, intermediarios y compradores.
Los jóvenes conseguían armas por distintas vías, las almacenaban y las entregaban a operadores vinculados con organizaciones criminales; en ocasiones, pagaban a otros estudiantes para trasladarlas a México.
Así, la reventa para obtener dinero se integraba a una cadena de tráfico transfronterizo. Los entrevistados pidieron permanecer en el anonimato por el carácter ilegal de sus actividades.

