Parecía un gatito perdido, pero guardaba un secreto de aproximadamente 1.4 millones de años.
Un pequeño felino moteado, localizado en los bosques nublados de Bolivia y confundido inicialmente con un gato doméstico, fue identificado como una especie distinta: el Leopardus Tilcayo.
El reconocimiento representa la primera descripción de una nueva especie viva de felino en más de un siglo, de acuerdo con los investigadores que analizaron su información genética.
El tilcayo pesa alrededor de tres libras, equivalentes a 1.36 kilogramos, y mide cerca de 46 centímetros de largo. Es más pequeño que un gato doméstico promedio, aunque su pelaje marrón claro cubierto de manchas oscuras le da la apariencia de un leopardo en miniatura.
El “gatito” que no era doméstico
La historia comenzó en 2019, cuando un habitante de Bolivia encontró al felino y lo llevó a un refugio de vida silvestre pensando que se trataba de un gato doméstico.
Su comportamiento y sus características llamaron la atención de la bióloga Paola Nogales-Ascarrunz, quien comenzó a estudiar al animal junto con otros especialistas.
Los investigadores analizaron el ADN de 38 ejemplares del género Leopardus, incluidos especímenes conservados en museos, y determinaron que el tilcayo se separó de sus parientes hace aproximadamente 1.4 millones de años.
El estudio permitió concluir que los llamados gatos tigre sudamericanos, considerados durante mucho tiempo parte de un mismo grupo, comprenden al menos cinco especies genéticamente distintas.
El nuevo integrante de la familia felina recibió el nombre científico de Leopardus tilcayo, en referencia a la forma en que es conocido localmente en Bolivia.
Un minino rodeado de misterios
Hasta ahora, los científicos cuentan con información de solamente dos ejemplares vivos y algunos registros obtenidos mediante cámaras colocadas en su hábitat.
Las primeras observaciones indican que se trata de un animal nocturno que se alimenta principalmente de pequeños roedores. Todavía se desconoce el tamaño de su población, cómo se reproduce y cuál es la extensión exacta del territorio que ocupa.
El tilcayo habita en los Yungas bolivianos, una región de bosques húmedos ubicada en las laderas orientales de los Andes.
La zona enfrenta amenazas como la deforestación, la expansión de actividades agrícolas y la minería, por lo que el pequeño felino podría encontrarse en riesgo incluso antes de que la ciencia termine de conocerlo.
Los investigadores esperan instalar más cámaras para seguirle los pasos y obtener la información necesaria para protegerlo.
Por ahora, el tilcayo ya consiguió algo que pocos gatos pueden presumir: entrar oficialmente a la ciencia después de pasar inadvertido durante miles de años.
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