La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, volvió a colocar la política federal de seguridad en el centro de la discusión y aseguró que la estrategia de “abrazos, no balazos” continúa vigente con algunos grupos criminales, pese al cambio de administración federal.
Cuestionada en una entrevista radiofónica sobre si esa política había quedado atrás durante el Gobierno de Claudia Sheinbaum, la mandataria chihuahuense respondió que “no. ¿Sigue? Sigue y sigue con algunos grupos en particular”.
La declaración fue realizada este jueves durante una entrevista con el conductor de radio de Ciudad Cuauhtémoc, Aníbal Moreno, en la que la mandataria chihuahuense también insistió en su postura de que las organizaciones criminales que operan en Chihuahua deben ser consideradas grupos terroristas.
Campos señaló específicamente la violencia registrada en la Sierra Tarahumara y puso como ejemplo los hechos atribuidos a grupos criminales en Guadalupe y Calvo.
“Yo también les digo grupos terroristas, porque son grupos terroristas lo que es”, afirmó la gobernadora, al sostener que las acciones de la delincuencia han adquirido características que, desde su perspectiva, corresponden al terrorismo.
La mandataria dijo que esta posición la ha planteado directamente ante autoridades federales, incluida la Secretaría de la Defensa Nacional, y ante la propia presidenta Claudia Sheinbaum durante sus visitas a Guadalupe y Calvo.
“Ya no son los mismos grupos”
Campos argumentó que las organizaciones criminales han modificado su forma de operar y que actualmente no sólo se enfrentan a las fuerzas federales, sino que también protagonizan disputas internas por el control territorial.
A esa dinámica atribuyó fenómenos como el incremento de la extorsión, el cobro de piso y el tráfico de personas, además de una mayor capacidad de fuego de las organizaciones delictivas.