El dolor provocado por las desapariciones, los feminicidios, la violencia armada, la migración y el despojo de tierras reunió este viernes en Ciudad Juárez a organizaciones y activistas de México, Estados Unidos y Canadá.
Familiares de víctimas, movimientos indígenas y afrodescendientes, defensores de derechos humanos y representantes de albergues participaron en la primera jornada de la Cumbre Binacional por la Paz 2026, realizada en las instalaciones del Colegio Teresiano.
El encuentro, organizado por Derechos Humanos Integrales en Acción (DHIA), busca exponer distintas problemáticas de la frontera y del país ante el Tribunal Internacional de Conciencia de los Pueblos.
“Si bien este es un lugar de dolor, de muchos dolores, con muchas comunidades afectadas por la violencia, con problemáticas de desaparición forzada, de graves violaciones a derechos humanos de personas en contextos de movilidad, de feminicidio, de trata, también es cierto que somos una ciudad de mucha resistencia, de mucha lucha, de mucha organización”, señaló Blanca Navarrete, directora de DHIA.
Marco Castillo, codirector ejecutivo de Global Exchange, destacó que estos espacios permiten el encuentro y la conexión cultural entre poblaciones con distintas experiencias, pero afectadas por problemas comunes.
Señaló que entre los asistentes se encontraban madres de víctimas de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, defensores del territorio, representantes de comunidades afromexicanas e indígenas, sobrevivientes de violencia armada y activistas que colaboran con albergues en Tapachula, Chiapas.
Castillo enfatizó que, pese a las diferencias de idioma y de contexto, los participantes comparten “la frustración, la ira y el dolor” causados por las deportaciones, la violencia armada, el despojo de tierras y otras formas de violencia.
“Hoy este es un espacio donde deberíamos abrazarnos y ofrecer amor porque afuera hay una guerra. Solo ganaremos si trabajamos juntos”, expresó.
**Juárez, escenario de resistencia
Camilo Pérez Bustillo, integrante del Tribunal Internacional de Conciencia de los Pueblos del Movimiento y de Witness at the Border, explicó que la sesión en Ciudad Juárez se concentra en la dimensión binacional de lo que el organismo califica como “crímenes del régimen de Donald Trump y de sus cómplices”, en el marco de la relación entre México y Estados Unidos.
Indicó que el encuentro forma parte de un proceso más amplio, de alcance continental y mundial.
Pérez Bustillo relacionó la jornada con la historia fronteriza y recordó la rebelión encabezada por Carmelita Torres en enero de 1917, cuando mujeres mexicanas protestaron contra las prácticas de “fumigación” con queroseno y gasolina aplicadas por agentes migratorios.
También evocó las masacres de San Fernando de 2010 y 2011; la audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos realizada en Juárez en 2012, con la participación de Las Abejas de Acteal; la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa y el incendio de la estancia migratoria de Ciudad Juárez.
Explicó que el tribunal analiza tres tipos de violencia: estatal, estructural y sistémica. Además, combina los marcos de derechos humanos individuales con los derechos colectivos de los pueblos originarios y afrodescendientes.
Pérez Bustillo pidió al jurado considerar las vulneraciones expuestas como crímenes de lesa humanidad, potencialmente genocidas y ecocidas, así como demandar justicia, memoria, reparación y garantías de no repetición.
Después de la presentación pública, la sesión del tribunal continuó a puerta cerrada. Los resultados de la discusión serán dados a conocer el sábado 19 de septiembre, a las 3 de la tarde.
De 4:30 a 5:00 de la tarde se realizará una entrevista con congresistas de Estados Unidos, con registro previo, en el Colegio Teresiano, ubicado en la avenida Plutarco Elías Calles 2855, colonia Mascareñas.
A las 5:30 de la tarde se llevará a cabo una “Acción en el Bordo”, a un costado de la iglesia cristiana Ministerio Grupo El Pescador, sobre el bulevar Bernardo Norzagaray.